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JUAN DE LA GRANJA, ESTABLECE EL SERVICIO TELÉGRAFICO EN MÉXICO. 1785-1853
  

La historia del telégrafo en México empieza con Juan de la Granja, personaje de origen español, que jugó un carácter protagónico a mediados del siglo XIX, fue como dice su epitafio en 1853: "El primero que estableció en la República el telégrafo electromagnético".

Juan de la Granja, nació en España en la Villa de Valmaceda, provincia de Vizcaya, el 24 de junio de 1785, llegó como comerciante a México a los 29 años, y le tocó vivir la atmósfera de la independencia y la expulsión de los españoles, por lo que emigró a los Estados Unidos, donde como periodista y Cónsul General de nuestro país luchó contra los intereses expansionistas de los norteamericanos.

En Nueva York, Juan de la Granja estableció una imprenta y una librería, además de fundar el primer periódico en castellano, publicado en esa ciudad, llamado "El Noticioso de Ambos Mundos". El Gobierno de México, reconoce sus méritos y lo nombra Vicecónsul en Nueva York en 1838. Dado su comportamiento ejemplar, a la muerte de Martínez Pizarro en 1842, es declarado ciudadano mexicano y se le nombra Cónsul General de México.

Con motivo de la invasión Yankee a México y la consiguiente ruptura de relaciones diplomáticas en 1846, De la Granja, entonces, se ve obligado a abandonar los Estados Unidos en noviembre de ése año, regresando a nuestro país en enero de 1847; el Presidente en funciones, Valentín Gómez Farías, le pide a Don Juan que publique un manifiesto sobre la guerra contra Estados Unidos, para concienciar a la población, lo cual esboza, pero nunca lo realiza como tal, ante su descontento por la situación en México, que la describe así en su epistolario: ..."nadie puede concebir un desconcierto tan espantoso de ideas como el que reina en éste país. Aquí ni hay gobierno, ni quien sepa gobernar, ni quién entienda, ni quiera entender los verdaderos intereses nacionales, ni hay más que caos. El que quiere manda y el que quiere obedece. Es una anarquía mansa...".

Juan de la Granja, ya como diputado en 1848 y 1849, mantenía amistad con varios conservadores como José María Gutiérrez Estrada, quien, como Lucas Alamán, sostenía que el país necesitaba una monarquía para eliminar las contínuas guerras internas y así poder gobernar en paz a un país de enorme potencial. Éstas ideas lo llevaron al extremo de encabezar la Comisión que ofreció en 1863 el trono de México a Maximiliano. Como bien dice su biógrafo don Luis Castillo Ledón: "Si la muerte no le sorprende pronto, quién sabe si se hubiera contado entre los intervencionistas implantadores de un trono extranjero". Los permanentes conflictos en los valores, intereses y mentalidades de criollos y mestizos, también conocidos como "conservadores y liberales", parecen estar en el fondo de la "Guerra de la Reforma", como homólogamente lo ha señalado Luis Villoro, en su trabajo sobre la "Revolución de Independencia", para analizar la lucha de clases de los criollos contra los peninsulares, a quienes sin duda, como lo ha señalado Luis Chávez Orozco, les tocó conducir el movimiento de independencia de España.

Los primeros aparatos telegráficos, junto con la primera máquina para producir luz eléctrica, los adquirió en 1850 el acaudalado Pedro Terreros, quien tuvo la satisfacción de ser el primer mexicano en iluminarse con la apreciada luz.

La primera demostración pública del telégrafo eléctrico, la realizó Juan De la Granja en México, el 13 de noviembre de 1850, entre el Palacio Nacional y el Colegio de Minería, localizado frente a lo que a partir de los años 80, impulsado por Margarita López Portillo, es el actual MUNAL compartiendo la plaza, con el Museo del Telégrafo, antes Palacio de Comunicaciones y Obras Públicas.

La primera línea telegráfica se inauguró solemnemente el 5 de noviembre de 1851, por el Presidente de la República, General Mariano Arista, acompañado por Juan de la Granja, como Gerente General de Telégrafos. Se puso en operación la línea telegráfica entre la Capital y el pueblecito de Nopalucan, hoy Nopalucan de la Granja, por lo que cumplía con el establecimiento de las 40 leguas, que exigía la concesión, como mínimo en 2 años, sobre la ruta México-Veracruz.
La Ciudad de México y el Puerto de Veracruz, quedan comunicados telegráficamente el 5 de mayo de 1852, pasando por Nopalucan, San Andrés Chalchicomula (Cd. Serdán), Puebla, Orizaba y Córdoba, con una extensión de línea de 408 kilómetros a campo traviesa.

A la muerte de Juan de la Granja en 1853, los accionistas de la empresa telegráfica nombran en 1854, como Director a Don Hermenegildo de Villa y Cosío, que además de ser el principal accionista fue el albacea de De la Granja, quien no dejó familia. Después los directores de la empresa serían Cayetano Rubio, Manuel J. De Llano y José de la Vega.

La segunda línea telegráfica, nombrada "del interior" que enlazaría la Ciudad de México con la de León, Guanajuato, se inicia a finales de 1853, que celebran las autoridades con Octaviano Muñoz Ledo. Por su parte, William G Stewart, compadre y socio de Juan de la Granja se vuelve contratista de líneas hacia el Bajío y el Norte

Juan de la Granja
   
     
     
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
   
 
Grupo de Conservadores mexicanos, en Miramar ofreciendo el Trono del Imperio Mexicano a Maximiliano de Habsburgo.
 
     
 
General Mariano Arista
 
     
     
     
     
     
     
  Busto de Piedra de Juan de la Granja